Cuando ocurre una separación, los hijos experimentan una especie de duelo , por la pérdida de la vida con los padres juntos y por la ruptura de la estabilidad familiar. La mejor preparación del niño para la nueva etapa es que esté informado y son los padres los que más le quieren y los que mejor le conocen quienes deben comunicárselo.
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Muchos padres temen dañar a sus hijos, por lo que tienen gran dificultad para comunicar a sus hijos la decisión de la separación. Los niños son más fuertes y se sorprenden menos de lo que los padres piensan, cuando se les anuncia la separación. En principio es importante mantener una actitud abierta y clara, explicar sinceramente (sin detalles dolorosos) lo que está pasando y el porqué, sin culpar a nadie y mucho menos a los hijos; hablar con ellos en el momento apropiado, estimular a que pregunte lo que desee y contestarle con sinceridad, tomando en cuenta su edad, capacidad de comprensión y sus características personales. La s reacciones más frecuentes que pueden tener los hijos son: