No se puede dividir al ser humano en cuerpo y mente y suponer que son dos partes separadas y diferenciadas. Las dos están íntimamente relacionadas. Por ello, cuando enferma el cuerpo, se van a producir una serie de reacciones en los procesos mentales del individuo para adaptarse a esa nueva situación. Y lo mismo sucede en el caso inverso: los estilos de pensamiento, la forma de comportarse ante los demás y nuestras emociones conllevan cambios en el estado físico. En este ámbito aparecen los trastornos psicosomáticos, que por ello también se han denominado recientemente factores psicológicos que afectan al estado físico.
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Los trastornos psicosomáticos más frecuentes son los siguientes (no por ello son los únicos, ya que cualquier enfermedad física puede estar generada o exacerbada por factores mentales):