Los trastornos de la eliminación son un problema en la infancia ya que afectan no solo al niño sino a la familia entera y a veces pueden ser fuente de conflictos permanentes que perturban las relaciones padres-hijos.
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La secuencia habitual de la adquisición del control de esfínteres pasa por la continencia fecal nocturna, la continencia fecal diurna, la continencia urinaria diurna y por último, la continencia urinaria nocturna.
Aunque existen diferencias considerables entre unos niños y otros, acostumbrarse al control intestinal o de la vejiga durante el día, se consigue entre los 18 y 36 meses de edad. Existen dos tipos:
Muchas veces, la enuresis y la encopresis aparecen juntas, pero no tienen porqué tener una evolución similar. Puede desparecer una y mantenerse la otra. En este como en otros trastornos, los padres pueden sentirse desorientados a la hora de averiguar cual es el origen de este trastorno. No existe una sola causa que explique el origen de este trastorno, sino que resulta de la implicación de distintos factores como un retraso madurativo en las funciones, problemas emocionales, actitudes educativas…. Es la expresión de dificultades que solamente se pueden apreciar a través de un examen clínico riguroso que incluya tanto la vertiente psicológica como médica.