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FIBROMIALGIA

FIBROMIALGIA

En la segunda mitad el siglo XX se ha podido apreciar un gran incremento de ciertas patologías, entre ellas, la fibromialgia. La incidencia de esta enfermedad es muy común en la población general y especialmente entre las mujeres en la edad media de la vida. Esta dolencia tiene una gran trascendencia en la salud pública ya que afecta aproximadamente al 2% de la población general y se estima que en España pueden padecerla unas 800.000 personas.

La fibromialgia es una patología crónica, que provoca dolores musculares generalizados y sensación dolorosa a la presión en determinados puntos específicos. Esta afección puede estar acompañada de otros síntomas como: fatiga, alteraciones del sueño, rigidez matutina, dolores de cabeza, intestino irritable y dos tercios de los pacientes sufren o han sufrido en el pasado síntomas de depresión y trastorno de ansiedad. Estos datos ponen de manifiesto la necesidad de abordar esta patología desde un punto de vista multidisciplinar.

La etiología de esta enfermedad es desconocida, aunque los expertos indican que se debe a una alteración de determinados neurotransmisores del sistema nervioso. Se cree que la fibromialgia es un trastorno de los mecanismos de percepción del dolor, de forma que se produce un aumento de la sensibilidad a este.

La fibromialgia es una enfermedad de difícil diagnóstico. Desde que el paciente comienza a consultar por sus dolencias pueden pasar años hasta que es diagnosticado, ya que actualmente no existe ninguna prueba que confirme el diagnóstico de esta enfermedad. Para detectar la existencia de fibromialgia se realiza una exploración clínica del paciente y se evalúa la existencia de determinados síntomas, sin que exista una explicación alternativa que los explique. Por lo que el diagnostico se determina descartando otras enfermedades como el lupus, el hipotiroidismo o la artritis reumatoide. El especialista realiza un examen físico general en el que se detectan 18 puntos, denominados, puntos dolorosos o de presión. Estos se localizan en diversas áreas musculares, fundamentalmente alrededor del cuello, codo, rodillas y pelvis. El diagnóstico se confirma si la persona que acude a la consulta del especialista, expresa dolor generalizado de más de tres meses de duración y en la exploración de los puntos sensibles en al menos 11 de los 18 resultan dolorosos.

Desde hace varios años se está teniendo en cuenta en el tratamiento de la fibromialgia, variables psicológicas, aspectos emocionales, afectivos y factores psicosociales. Los últimos estudios indican una importante comorbilidad psiquiátrica en muchos de los pacientes con fibromialgia, hasta el punto de que el 64% ha padecido o padecen depresión y el 80% sufren o han sufrido trastorno de ansiedad. Además los estudios revelan que muchos de estos pacientes tienen características semejantes en cuanto a su personalidad, suelen ser personas muy responsables, cumplidoras, irritables, exigentes y autosuficientes. En la práctica clínica los expertos han podido evidenciar que muchas de las personas que padecen fibromialgia: han sufrido eventos adversos en la infancia, así como trastornos emocionales, que tienen escasos recursos frente al dolor, una red social escasa y en muchos casos había importantes síntomas de estrés en el momento de la aparición de la fibromialgia. El hecho de ser una enfermedad poco conocida para la sociedad y tan incapacitante en algunos casos, produce rechazo por parte de la población, especialmente en los momentos en los que la persona afectada por fibromialgia todavía no sabe lo que le ocurre y carece de un diagnóstico. Generalmente, en las personas que padecen esta enfermedad, se puede apreciar gran temor, sentimientos de desconfianza, vergüenza, y culpa.

run-187758_1280Así pues, parece recomendable que el tratamiento de esta enfermedad se aborde desde una perspectiva multidisciplinar. De este modo, la investigación indica la importancia de trabajar a nivel psicológico estrategias de afrontamiento frente al dolor, desde una perspectiva tanto cognitiva, como emocional y social, ya que parecen tener un importante papel en el estado de salud de los pacientes. También se considera imprescindible, en el abordaje psicológico de estos pacientes, evaluar su capacidad para afrontar el estrés cotidiano. Se sabe que estos pacientes presentan mayores dificultades, que otros pacientes con dolor crónico, para adaptarse al estrés que genera las pequeñas dificultades de la vida cotidiana. Además también se ha observado que con frecuencia el inicio de la enfermedad coincide con algún suceso estresante importante.

Por todo lo anterior y a la falta de un tratamiento médico eficaz, el tratamiento más adecuado parece ser la combinación de un tratamiento farmacológico, la intervención psicológica y la práctica moderada de ejercicio físico según apuntan las últimas investigaciones.

Bibliografía:

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Gonzalez, J., Ortin, F.J. y Bonillo, J.A. (2014). Actividad física, asistencia psicológica y niveles de ansiedad y depresión en mujeres con fibromialgia: un estudio descriptivo. Cuadernos de Psicología del Deporte, 11, 59-66.

Gorriz, F., Garrido, E., Andueza, A., Martínez M. D. y Echeverria, M. (2006). La atención a enfermos con fibromialgia. Psicología y pedagogía, 13, 165-183.

Villanueba, V.L., Valia, J.C., Cerda., G., Monsalve, V., Bayona, M.J. y Andres, J. (2004). Fibromialgia: diagnóstico y tratamiento. El estado de la cuestión. Revista de la Sociedad Española del Dolor, 11, 430-443.

http://www.dmedicina.com/enfermedades/musculos-y-huesos/fibromialgia.html


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