Centro Psicológico Gran Vía

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Trastornos Alimentarios

Trastornos Alimentarios

Los trastornos alimentarios son aquellos en que la persona tiene alteraciones graves en la conducta relacionada con el comer. Generalmente se habla de trastornos de la alimentación en mujeres, pero también son muchos los hombres que padecen un trastorno de estas características.

Los síntomas más frecuentes de estos trastornos son los siguientes:

  • Preocupación constante y obsesión por el peso y todo lo relacionado con la alimentación
  • Percepción distorsionada del propio cuerpo que crea una ansiedad ante el rechazo de la imagen que perciben
  • Pérdida de control en lo relacionado con la comida
  • Amenorrea: falta de algunos periodos menstruales
  • Uso de laxantes, pastillas para adelgazar y otros medicamentos con el fin de inducir el vómito o reducir la retención de líquidos
  • Sentimiento de culpabilidad por haber comido
  • Miedo y rechazo exagerado al sobrepeso
  • Excesiva práctica de ejercicio físico que se utiliza para adelgazar
  • Frecuentes cambios de humor e irritabilidad

Los tres trastornos de la alimentación más comunes son los siguientes:

  • Anorexia: Las personas que padecen este trastorno rechazan mantener un peso corporal mínimo y desean estar en un peso extremadamente bajo para su edad, altura y constitución. Se obsesionan por adelgazar y odiar la comida porque amenaza la idea obsesiva central: adelgazar a cualquier precio. Para ello, comienzan a dejar de comer, hacen régimen extremadamente estricto, vomitan utilizan laxantes o diuréticos y hacen ejercicio físico de una manera excesiva y descontrolada. Pese a que están muy delgadas, intentan seguir perdiendo peso. Tienen tal terror a la gordura, que la comida y el peso se convierten en el centro de todas las preocupaciones.Se obsesionan de tal manera con su imagen de delgadez que se miran al espejo y en el reflejo de los escaparates para comprobar el tamaño de su cuerpo. Pero se sienten siempre insatisfechas y nunca se ven suficientemente delgadas. No pueden soportar la imagen que ven reflejada en el espejo.Alimentarse de esta manera tan poco equilibrada, producirse vómitos y adelgazar a través de la toma de laxantes produce alteraciones graves en el organismo que deja secuelas psicológicas y también fisiológicas. En muchos casos, llegan al borde de la muerte, y en algunos casos más graves, incluso pueden llegar a la muerte.Además, el mayor peligro radica en que se convierten en personas que mienten y manipulan a familiares y terapeutas para conseguir lograr a toda costa su objetivo de adelgazar. Por ello, en ocasiones, es difícil ayudar a estas personas. Pero no hay que desistir nunca en este intento.
  • Bulimia: En este trastorno de la alimentación, las personas se dedican a darse atracones (generalmente a escondidas) y después se producen el vómito, toman laxantes o dejar de comer durante un tiempo para así compensar las consecuencias del atracón y no engordar. Estos atracones consisten en Un consumo rápido de gran cantidad de comida (generalmente alimentos con un alto valor calórico) y en un periodo corto de tiempo. Además, la persona tiene la sensación de pérdida de control y siente que no puede parar de comer o que no puede controlar qué come y en qué cantidades lo come. Mientras devora estos alimentos, la persona tiene le sensación de olvidarse de todos sus problemas. No come para alimentarse, sino que es una combinación del placer que le produce y la necesidad de reducir la ansiedad a través de esta conducta. No quiere hacerlo, pero no lo puede evitar. Después, aparecen los sentimientos de culpa, mucha vergüenza, fracaso y una intensa ansiedad.Esta patología también tiene serias consecuencias en la salud física y psíquica del individuo.
  • Obesidad: Este trastorno tiene una carga genética importante, pero además influyen otros factores psicológicos, como son los malos hábitos alimenticios, un estilo de vida en el que no se hace ningún tipo de ejercicio ni esfuerzo físico, y sobre todo, la ansiedad. Esta ansiedad en muchos casos empuja a la persona a comer y esto hace que se suba mucho de peso. Luego, esta patología se mantiene, en muchos casos, por el bajo estado de ánimo y el sentimiento de baja autoestima que se va forjando en la persona. Esto, a u vez, genera más ganas de seguir comiendo y una sensación de que nada de lo que haga va a servir para adelgazar y verse mejor.

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